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6 autores latinoamericanos de cuentos fantásticos que debes leer si te gusta la literatura “extraña”

Creo que ya quedaron atrás los días en los que la literatura fantástica, la ciencia ficción y el horror han dejado de considerarse propuestas inferiores para ocupar su lugar dentro de la cultura contemporánea. Desde hace décadas, los autores latinoamericanos de cuentos fantásticos han colado sus obras en los anaqueles, ante la mirada incrédula de los puristas de la Literatura, aquellos que solo confían en los remedos del mal llamado “realismo” para representar la literatura escrita en Latinoamérica. En este excelso grupo claro que contamos a las autoras de fantasía como la zacatecana Amparo Dávila o la también artista plástica Leonora Carrington.

Hoy este tipo de historias cuentan con un gran apoyo por parte de los lectores, pero hubo un tiempo en que al hablar de literatura fantástica latinoamericana nos enfrentábamos a la poca o nula existencia de ejemplares en librerías, a las burlas por parte de los “intelectuales serios”, así como a la falta de documentación al respecto. Quiero que este post sirva también de homenaje a esa sociedad secreta de la que te hablé en la entrada de Emiliano González, esas almas que se encargaron de organizar festivales de literatura, talleres de cuento fantástico, antologías, presentaciones de libros y que fueron los responsables de que estos autores no cayeran en el olvido, toda mi admiración para su trabajo.

En algún rincón de mi imaginación existe una colección de las obras completas de estos autores latinoamericanos de cuentos fantásticos, un poco robando la idea de Neil Gaiman acerca de que Sandman tiene una biblioteca que contiene los libros que los escritores completaron en el mundo de los sueños y que no están disponibles en el mundo de la vigilia. Yo imagino a un editor esotérico, una especie de sabio superior que por medios desconocidos hubiera tenido contato con estos escritores y cuando ellos dormían recogía su obra, y en algún lugar del Multiverso existen las obras completas de estos campeones de la imaginación latinoamericana.

Ahora sí, va mi lista de autores extraños y maravillosos:

Francisco Tario

Nacionalidad: Mexicana

De esta lista es uno de los que en años recientes recibió una re valoración de su obra y podríamos decir que ya no es un desconocido. Francisco Tario es el seudónimo de Francisco Pélaez, un escritor mexicano de origen español que llevó su imaginación al cuento corto, la novela y el teatro. A pesar de ser vecino y se podría decir amigo de Octavio Paz, no recibió la celebridad que el poeta tuvo ni se integró a ningún grupo literario de los que abundaban en la colonia Condesa donde vivía. Su obra fue un impacto poderoso en mi, joven y asiduo asistente a los talleres literarios de un centro cultural de Aguascalientes conocido como el CIELA Fraguas, cuando un tallerista nos ofreció la iniciación a la sociedad secreta de la literatura extraña con un CD quemado que tenía sus libros entre otras maravillas.

La noche, un libro de cuentos que puedes conseguir en alguna edición moderna o en sus cuentos completos, es un conjunto de sueños y pesadillas. Por sus páginas deambulan objetos que de repente cobran consciencia y son capaces de moverse, personajes que entran en la desesperación y el odio, y un cuento entrañable que retrata la realidad de millones de perros en todo el mundo. En esta colección la realidad se transforma de una manera tota. En su opera prima, Francisco Tario nos dio todo un viaje por lo fantástico y lo oscuro, y nos regresó de la mano hasta el hogar que bien conocemos con una sonrisa, pues ya no somos los mismos la volver.

“..entretanto que un ser humano no haya aprendido a aceptar todas las mágicas posibilidades que nos ofrece la vida—aún aquellas que puedan parecernos más inadmisibles y remotas—, uno no podría tener la certeza de que ese ser existe plenamente, puesto que sólo de ese modo es como el hombre entra a formar parte de la vida tal cual es—poderosa y mágica, sorprendente—, y como, de paso, logrará honrar a Dios con justicia y rendir culto a su imaginación fantástica.”

Fuera de programa

Francisco Tario nació el 9 de diciembre de 1911 en la Ciudad de México, vivió en este país hasta que un altercado con un estafador de la época lo hizo abandonar su patria y al final acabó sus días en España.

Felisberto Hernández

Nacionalidad: Uruguaya

Su vida es una colección de relatos que bien podrían hacer una antología del desposeído. Era un pianista que a veces ofrecía conciertos y en algunas ocasiones clases de piano, algunos de sus cuentos tienen como protagonista a un maestro de música que visita las casas de aquellos mejor posicionados economicamente que él y es entonces cuando algo sucede que trastoca la lógica. Es un autor extraño, cuando leí La Casa inundada en ediciones Atalanta me di cuenta de que estaba en la presencia de un soñador, tal como H. P. Lovecraft lo definía en su obra del ciclo dunsaniano u onírico.

Creo que Felisberto Hernández es un autor que vivía profundamente arraigado en su ficción, aunque tenía episodios en los que no podría escribir en lo absoluto, su existencia diaria era algo que rechazaba. Pasó por estrecheces económicas, siguiendo el arquetipo del escritor genio latinoamericano, pobre, olvidado y con una obra y un mundo interior de un nivel superior, y algunos episodios del hambré que pasó y la ropa vieja que vestía se permearon en su obra, este detalle, aunque da constancia de lo auténtico que era su quehacer literario, no basta para que su obra sea considerada para leerse en la actualidad.

La fantasía que escribió este cuentista estaba impregnada de ese elemento sutil y muy volatil dle que están hechos los sueños, hay atmósferas en su obra, escenarios y una añoranza que solo sentimos cuando despúes de un sueño particularmente placentero despertamos en la mañana sin apenas recordar dónde estuvimos ni qupe es lo que vimos.

Y ésa creo que es una de las mejores cualidades de su escritura, al margen de la técnica y su manejo de la prosa, geniales también, es como si pudieras entrevistarte con uno de los personajes de esos sueños entrañables y en una tarde lluviosa, en una mesa de café pudieras escuchar su relato de qué es lo que pasó en tu sueño y cómo el mundo siguió su lógica cuando tu te fuiste, cuando la alarma sonó y despertaste en este mundo de la vigilia. En este sentido te recomiendo La casa inundada y El caballo perdido, pues me parece que son cuentos que no te deberías perder. Como dato curioso, debemos a Julio Cortázar e Italo Calvino, entre otros, el rescate de la obra de este excelente cuentista.

“Ha ocurrido algo imprevisto y he tenido que interrumpir esta narración. Ya hace días que estoy detenido. No sólo no puedo escribir, sino que tengo que hacer un gran esfuerzo para poder vivir en este tiempo de ahora, para poder vivir hacia adelante. Sin querer había empezado a vivir hacia atrás y llegó un momento en que ni siquiera podía vivir muchos acontecimientos de aquel tiempo, sino que me detuve en unos pocos, tal vez en uno solo; y prefería pasar el día y la noche sentado o acostado. Al final había perdido hasta el deseo de escribir. Y ésta era precisamente, la última amarra con el presente. Pero antes que esta amarra se soltara, ocurrió lo siguiente: yo estaba viviendo tranquilamente en una de las noches de aquellos tiempos. A pesar de andar con pasos lentos, de sonámbulo, de pronto tropecé con una pequeña idea que me hizo caer en un instante lleno de acontecimientos. Caí en un lugar que era como un centro de rara atracción y en el que me esperaban unos cuantos secretos embozados. Ellos asaltaron mis pensamientos, los ataron y desde ese momento estoy forcejeando. Al principio, después de pasada la sorpresa, tuve el impulso de denunciar los secretos. Después empecé a sentir cierta laxitud, un cierto placer tibio en seguir mirando, atendiendo el trabajo silencioso de aquellos secretos y me fui hundiendo en el placer sin preocuparme por desatar mis pensamientos. Fue entonces cuando se fueron soltando lentamente, las últimas amarras que me sujetaban al presente. Pero al mismo tiempo ocurrió otra cosa. Entre los pensamientos que los secretos embozados habían atado, hubo uno que a los pocos días se desató solo. Entonces yo pensaba: «Si me quedo mucho tiempo recordando esos instantes del pasado, nunca más podré salir de ellos y me volveré loco: seré como uno de esos desdichados que se quedaron con un secreto del pasado para toda la vida. Tengo que remar con todas mis fuerzas hacia el presente».”

El caballo perdido

Felisberto Hernández nació en Montevideo en 1902 y murió en 1964 en esa misma ciudad.

Mario Levrero

Nacionalidad: Uruguaya

Jorge Mario Varlotta Levrero fue fotógrafo, librero, humorista, escritor de cómics, redactor de una revista de juegos de ingenio y un entusiasta de la parapsicología. Escribió un libro extrañísimo titulado Caza de conejos editado por Zorro Rojo, las novelas por las que es más conocido como por ejemplo El discurso vacío y La novela luminosa, además de varios libros de relatos que puedes conseguir reunidos en sus Cuentos completos con edición a cargo de Random House. Es un autor que, a diferencia de los que preceden en esta lista, gozó de cierta celebridad en su país de origen e incluso a nivel internacional.

Caza de conejos es un libro interesante y fragmentario, al estilo de Las ciudades invisibles de Italo Calvino, un libro que alguna vez comenté con mi amigo poeta Marco Antonio Murillo y del cual nunca pudimos ponernos de acuerdo de su naturaleza, el decía que era una colección de poemas y yo sostuve, como todavía, que nos encontrábamos ante una colección de micro ficciones. Tal vez los dos tengamos razón a fin de cuentas, pues se trata de un libro que de resiste a las definiciones.

Con sus cuentos completos me encontré con un estilo de crear cuentos bastante libre, casi podríamos decir que sin trama. Uno de los cuentos que más me gustan en esta colección es La calle de los mendigos, un relato que en su aparente falta de trama enreda al lector con un hecho fantástico. Un hombre intenta reparar su encendedor, lo desarma, y termina desdoblando tantas piezas y maquinaria que toda su casa queda atestada de cosas metálicas y engranes.

En otro cuento, Gelatina, la trama se desarrolla en un mundo apocalíptico, pero a diferncia de lo que haría un escritor anglosajón, de meterse en los detalles de ese mundo que se derrumba, Levrero hace girar la acción y los conflictos que asolan la ciudad son unicamente la escenografía.

Aquí te dejo un cuento ultracorto del autor:

La máquina de pensar en Gladys

Antes de acostarme hice la diaria recorrida por la casa, para controlar que todo estuviera en orden; la ventana del baño chico, al fondo, estaba abierta —para que durante la noche se secara la camisa de poliester que me pondría al día siguiente—; cerré la puerta (para evitar corrientes de aire); en la cocina, la canilla de la pileta goteaba y la apreté, la ventana estaba abierta y la dejé así —cerrando la persiana—; la lata de la basura ya había sido sacada fuera, las tres llaves de la cocina eléctrica estaban en cero, la perilla de control de la heladera marcaba 3 (refrigeración suave) y la botella empezada de agua mineral tenía puesto el tapón hermético, de plástico; en el comedor, el gran reloj tenía cuerda para algunos días más y la mesa había sido levantada; en la biblioteca debí apagar el amplificador, que alguien había dejado encendido, pero el tocadiscos se había apagado en forma automática; el cenicero del sillón había sido vaciado; la máquina de pensar en Gladys estaba enchufada y producía el suave ronroneo habitual; la ventanita alta que da al pozo de aire estaba abierta, y el humo de los cigarrillos del día se escapaba, lentamente, por ella; cerré la puerta; en el living hallé una colilla en el suelo; la deposité en el cenicero de pie, que la sirvienta se ocupa de vaciar por las mañanas; en mi dormitorio le di cuerda al despertador, comprobando que la hora que indicaba coincidía con la del reloj pulsera en mi muñeca, y lo puse para que sonara media hora más tarde a la mañana siguiente (porque había decidido suprimir el baño; me sentía un poco resfriado); me acosté y apagué la luz.

Por la madrugada desperté inquieto, un ruido desacostumbrado me había producido un sobresalto; me ovillé en la cama y me cubrí con las almohadas y me puse las manos en la nuca y esperé el final de todo aquello con los nervios en tensión: la casa se estaba derrumbando.

Mario Levrero nació en Montevideo en 1940 y murió en 2004 en esa misma ciudad.

Amparo Dávila

Nacionalidad: Mexicana

María Amparo Dávila es una autora muy especial para mí. Al igual que Francisco Tario, era muy difícil conseguir su obra si no era por aquellos CD’s quemados que te daban en los talleres o en los correos que los talleristas mandaban a todos los estudiantes con los materiales del taller de turno. La gente que transcribió las pocas copias de sus libros y después las fue pasado de mano en mano fue la principal responsable de que hoy tenga una legión de lectores cada vez más enganchados a nuevas ediciones de sus cuentos y poemas. Aunque ya te hablé de esta gran escritora en un post anterior voy a contarte algunos datos interesantes sobre su vida y obra.

Fue secretaria de Alfonso Reyes, quien la influenció para que comenzara a escribir prosa. Amapro Dávila comenzó su vida literaria con la poesía y fue hasta que se mudó a la ciudad de México que comenzó a escribir cuento corto. Después, en 1966 el Centro Mexicano de Escritores le concedió una beca con la que escribió su colección de cuento titulada Árboles petrificados, libro con el que en 1977 se ganaría el premio Xavier Villaurrutia. Sus historias toman un trasfondo cotidiano al inicio que posteriormente es trastocado por algún elemento o hecho fantástico. Hay algo siniestro en sus cuentos, una oscuridad muy similar a la de Francico Tario. Su prosa es efectiva, no hay en ella florituras inecesarias del lenguaje y cumple con uno de los trabajos que John Gardner reconoce que debe de tener un narrador: crea un sueño de ficción en el lector.

Es muy significativo que Tiempo destrozado (1959) esté dedicado a su padre, pues fue éste quien no veía con buenos ojos las intenciones literarias de la joven Amparo. Igual de importante es su viaje a la Ciudad de México, la metrópoli Monstruo, pues es durante el viaje, según nos enseña Joseph Campbell, que interpretamos y revivimos en nuestras vidas el monomito, el viaje del héroe. Amparo Dávila hizo su viaje del héroe, se convirtió en una persona muy distinta a la que dejó aquel pueblo de Zacatecas y nos legó composiciones literarias que bien merecen su lugar en una gran colección de narrativa fantástica al lado de las creaciones de Borges e Italo Calvino, entre muchos otros.

Si al igual que yo, eres de ese luguar mítico que la gente de la ciudad de México llama “Provincia”, estoy seguro que la lectura de esta escritora no te dejará indiferente. Mucho de lo que vivió en su natal Zacatecas se nota en su obra, por mucho que haya empezado a escribir cuento en la capital.

Entre toda su obra, mi cuento favorito siempre será El huésped, incluído en su primer libro de narrativa. Un fragmento:

“No pude reprimir un grito de horror, cuando lo vi por primera vez. Era lúgubre, siniestro. Con grandes ojos amarillentos, casi redondos y sin parpadeo, que parecían penetrar a través de las cosas y de las personas.

Mi vida desdichada se convirtió en un infierno. La misma noche de su llegada supliqué a mi marido que no me condenara a la tortura de su compañía. No podía resistirlo; me inspiraba desconfianza y horror. «Es completamente inofensivo» —dijo mi marido mirándome con marcada indiferencia. «Te acostumbrarás a su compañía y, si no lo consigues…“ No hubo manera de convencerlo de que se lo llevara. Se quedó en nuestra casa.”

El huésped

Amparo Dávila nació en Pinos Zacatecas, el 21 de febrero de 1928 y murió en la Ciudad de México el 18 de abril de 2020.

Emiliano González

Nacionalidad: Mexicana

El 2021 fue un año de pérdidas irreparables para las Letras mexicanas. En el caso de la Literatura Fantástica Mexicana, perdimos a Emiliano González y a Francisco Haghenbeck. Ambos autores que se atrevieron a publicar narrativa en lo que antes se conocía como “de imaginación”. Emiliano González fue por años una figura interesante y lejana para mí, cuando supe de su existencia, en los talleres seminales de cuento fantástico que tomé en Aguascalientes, me di cuenta de que al igual que con otros que mencioné en esta entrada conseguir su obra era prácticamente imposible. Deboré los libros que tenía a mi alcance en ese disco misterioso que los años han borrado de mi habitación en casa de mis padres y siempre me pregunté ¿Por qué no se le hacen homenajes? ¿Por qué no se reeditan sus libros?

Los años pasaron y no fue sino hasta el año 2021 que me encontré en la tienda electrónica de Random House una edición con un collage interesante en su portada, Los sueños de la bella durmiente de Emiliano González, libro del cual ya te dejé una reseña en este blog.

Considero que hay que leer a Emiliano González si te gusta lo relacionado con los Mithos de Cthulhu y las historias con ciertas atmósferas, escenarios de castillos y catacumbas. Pero también como lector de curiosidades porías encontrar en su trabajo temáticas que no son nada comunes en la narrativa mexicana. Aunque hoy tolero más lo que se escribe en aras del “realismo” o de ese tímido intento de fantasía que es el realismo fantástico, cuando era más joven y solo me dedicaba a leer literatura fantástica, ciencia ficción y horror, encontré en la existencia de este escritor un oasis de imaginación que me convirtió en un ferviente admirador.

La obra de este autor estuvo dedicada a la fantasía y creo que todos los acólitos de Lovecraft en el presente podríamos encontrar un tesoro en los trabajos que nos legó.

“…y en el ccapítulo consagrado a las profecías, Alhazred nos hace dudar definitivamente de su ya, en sí, dudoza lucidez, cuando asegura, en tono bíblico, el regreso del gran Cthulhu, presenciado por los hielos eternos y las diez lunas que rotarán alrededor de nuestro planetaen un futuro incierto, cuando una rara especie de escarabajos dotados de razón e inteligencia suplante al hombre, robando primero su espírityu, luego su ropaje carnal…”

la herencia de Cthulhu

Emiliano González nació en la Ciudad de México el 25 de marzo de 1955 y murió el 15 de marzo de 2021.

Leonora Carrington

Nacionalidad: Inglesa

La incluyo como latinoamericana porque después de que emigrara de Europa llega a México donse se casó y permaneció hasta el final de sus días. Su estancia en este país permea su literatura y por ello algunos la consideran una artista mexicana. Leonora Carrington es más conocida por su obra plástica, influenciada por el movimiento surrealista y por la obra de Max Ernst, creador con quien tuvo un amorío en Francia cuando ella tenía diecinueve años. Después de la separación con Ernst Leonora termina en un hospital psiquíatrico y emigra a Nueva York con un diplómatico mexicano.

La obra inicial de Leonora Carrington está ligada al folklore de su natal inglaterra, en sus primeros dibujos y bocetos aparecen elfos, el bosque, y criaturas mitológicas. Después introduciría elementos de la iconografía esotérica y en su obra literaria rasgos de la cultura mexicana.

Sus cuentos cortos están relacionados con la sangre y con la transmutación, hay brujas, vampirezas y animales fantásticos que al mismo tiempo tienen algo de tétricos. Todo esto remite de nuevo al folklore inglés. En sus primeras narraciones se puede apreciar también un dejo de rebeldía de cuando era educadada para ser una dama de la corte inglesa, hecho que después se volvería central en su vida pues fue contra ese destino por lo que se rebeló y se fugó con Max Ernst. De ella solo conozco una novela, La trompetilla acústica, que trata sobre un grupo de ancianas que viven en una casa de retiro y se rebelan contra las condiciones que los cuidadores ha impuesto en el lugar.

Tiene también un libro infantil ilustrado que se titula Leche del sueño y es una delicia de oscuridad e imaginación.

De sus cuentos te recomiendo Las hermanas y Los conejos blancos que puedes encotnrar en Cuentos completos editado por el Fondo de Cultura Económica.

La mujer, que tenía un pelo negro larguísimo, lo utilizó para limpiar el plato. Luego me miró directamente y sonrió de manera amistosa. Yo le sonreí a mi vez y agité una toalla. Esto la animó, porque echó la cabeza para atrás con coquetería y me dedicó un elegante saludo a la manera de una reina

—¿Tiene un poco de carne pasada que no necesite? —me gritó.

—¿Un poco de qué? -grité yo, preguntándome si me habría engañado el oído.

—De carne en mal estado. Carne en descomposición.

—En este momento, no —contesté, preguntándome si no estaría bromeando.

—¿Y tendrá para el fin de semana? Si fuera así, le agradecería inmensamente que me la trajera.

A continuación volvió a meterse en el balcón vacío, y desapareció. El cuervo alzó el vuelo.”

Los conejos blancos

Leonora Carrington nació en Inglaterra en 1917 y murió en la Ciudad de México en 2011.


Espero que estos autores latinoamericanos de cuentos fantásticos sean de tu agrado, por mi parte puedo decirte que leer su obra por primera vez fue una sorpresa que me mantuvo anclado a esta forma de crear, cada vez más cercana a los sueños.

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Carlos Rangel

Carlos Rangel

Nací en Aguascalientes, México durante los ochenta. Jugué Calabozos y Dragones 3ed, Magic The Gathering y Vampiro la Mascarada, leo cualquier trabajo de horror-fantasía-ciencia ficción que caiga en mis manos, leo cómics, y me gustan los videojuegos. Me gradué en Mecatrónica, pero no ejerzo y estudio JavaScript en mis ratos libres.

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